Jul 27

Por Vicente Marí

   

     Debido a la importancia del tema de la pasada semana, hoy traigo un artículo en el que se puede comprobar gráficamente la importancia de la buena alimentación y la implantación de hábitos alimenticios sanos desde la niñez. De hecho, esto además implica la importancia de llevar una vida activa, lejos del sedentarismo y hacer actividades deportivas acordes con nuestro cuerpo.

     La importancia de inculcar hábitos nutricionales sanos en la actualidad queda de manifiesto en el estudio sobre alimentación, actividad física, desarrollo infantil y obesidad cuyos resultados se hicieron públicos el pasado mes de junio, en el que se resaltaba que prácticamente la mitad (45,2%) de los niños y niñas de entre 6 y 9 años tienen sobrepeso u obesidad, o lo que es lo mismo, el principio de lo que será un problema grave de salud si no se corrige.

     El mismo informe reveló que este problema afecta más a los chicos que a las chicos, sobre todo a los que pertenecen a las clases sociales más desfavorecidas, y también a los que disponen de ordenadores, consolas o televisiones y DVD en su habitación.  

     Este estudio, realizado sobre cai 8.000 niños y niñas de toda España, constata que, a pesar del alto porcentaje, el exceso de peso en la población infantil española se ha estabilizado en los últimos diez años.

     No hace falta decir que, a pesar de esta estabilización o normalización de estos datos, que prácticamente la mitad de los niños de tan corta edad tenga problemas de sobrepeso es preocupante. El porcentaje de sobrepeso infantil, a medida que avanza la edad del niño/a, va disminuyendo, afectando al 26% de los menores (26,3% en niños y 25,9% en niñas), mientras que la obesidad llega al 19% (22% niños y 16,2% niñas). No obstante, este estudio señala claramente que los niveles de sobrepeso y obesidad infantil en las familias con menos recursos se sitúan alrededor del 48%, lo que supone casi ocho puntos más que el exceso de peso detectado en las familias con mayor renta económica.

     El estudio también destaca que el nivel educativo de los progenitores también influye. Así, un 41% de los hijos de padres con estudios universitarios tiene sobrepeso u obesidad frente al 47,9% de los que tienen estudios secundarios y el 47,6% de los que solo han alcanzado estudios primarios.

     ¿Qué nos quiere indicar todo esto? A mi entender, que muchos padres, por distintas razones, por falta de tiempo, por dejadez, por desconocimiento, no están inculcando en sus hijos una forma de comer sano, posiblemente porque los mismos padres no lo estan llevando a cabo.

     Lo ideal sería confeccionar una dieta equilibrada en la que se da prioridad a las frutas, verduras, pasta y pescado antes que a la carne. De hecho, los nutricionistas hacen hincapié en evitar las salsas, el consumo elevado de patatas fritas, carnes y grasas, así como de productos ricos en azúcares. Es importante la confección y cumplimiento de esta dieta, y que sea equilibrada, es decir, que se coma de todo, ya que esto ayudará al desarrollo físico y mental del niño, inculcándole el hábito ya desde pequeño. Asimismo, se destaca la prohibición de bebidas azucaradas refrescantes con gas y el zumo, por su combinación de nutrientes. El zumo, para desayuno, almuerzo o merienda, pero nunca en las comidas. Mejor agua o vino, como mucho dos vasos, ya que pueden diluir los ácidos gástricos. En el caso del vino, su consumo debe ser moderado.

     Pero aparte de la implantación de hábitos saludables en la dieta, es importante realizar alguna actividad física para que el cuerpo alcance un tono sano, lejos de la oxidación. Un cuerpo que no se mueve es un cuerpo que se oxida y por tanto, envejece más rápido.

     De hecho, el estudio al que hacía referencia antes analiza el impacto del ocio audiovisual (presencia de ordenador, dvd, consola en la habitación de los menores) con el exceso de peso. Señalaba que el porcentaje de niños con un peso normal o adecuado a su edad es mayor cuando no disponían de este tipo de aparatos en su cuarto. El estudio señalaba que un 50% de los menores con sobrepeso u obesidad dedicaba 3 o más horas al ordenador, las consolas o la tele, un porcentaje que bajaba al 43% cuando el tiempo se reduce a menos de una hora. De hecho, la relación entre la televisión y otros entretenimientos electrónicos quedó plasmado en el artículo “Niños, televisión y videojuegos”, publicado en Mennta.

     En definitiva, para implantar hábitos de alimentación saludables habría que seguir estos tres pasos:

Primero: Realizar o acordar una dieta sana, con presencia de verduras, frutas y vegetales, pasta y pescado en detrimento de carnes y grasas.

Segundo: Realizar actividades físicas al menos cuatro veces por semana durante un mínimo de una hora. Lo ideal sería una actividad en grupo, ya que favorece no sólo la relación con los demás, sino también la motivación de llevar adelante esta actividad.

Tercero: Limitar el horario de televisión, ordenador, consola y demás aparatos similares, que entre otras cosas, al estar en casa, impiden que los niños se relacionen de forma natural, favoreciendo la integración y la construcción de vínculos.

     Puedes encontrar más temas en la sección Educación y Familia.  

escrito por vicente


Deja tu comentario