May 13

Por Vicent Marí

         

     Recientemente observé cómo mi hija, de apenas dos años y medio, no quería comer fruta en casa. Ni cortada, ni pelada, ni triturada ni nada. No había manera. Imagine mi sorpresa cuando ví que en casa de sus abuelos no sólo se comía la fruta que le ponían sin rechistar, sino que encima se relamía de gusto con cada mordisco. Al día siguiente, en casa, no hubo forma de hacerle probar ni una pieza de fruta, ni siquiera de la misma que la había visto comer apenas unas horas antes en casa de los abuelos. Mi extrañeza duró unos días hasta que dí con la solución. De hecho, la descubrí al quedarme a comer con ellos. La diferencia estaba en que los abuelos comían fruta todos los días, y en casa, de forma muy esporádica.

     No se me ocurre un ejemplo mejor para ilustrar lo importante que es el ejemplo que le damos a nuestro hijo.  La gran mayoría de los padres saben que es importante dar ejemplo, pero lo que pocos saben es que este ejemplo debe darse permanentemente y no en momentos puntuales. Los hijos son como esponjas: lo absorben y lo asimilan todo. Por tanto, si queremos que no hagan algo, no lo hagamos nosotros.

     Está claro que hay que evitar los modos y los comportamientos poco recomendables delante de los niños, ya que lo que puede hacerse de forma inocente por un adulto, puede imitarlo un niño con un resultado distinto. Conozco el caso de un padre que graciosamente, hacía creer a su hijo que se golpeaba la cabeza repetidamente sobre la mesa al tiempo que golpeaba con el puño bajo la mesa para imitar el ruído. Un día, descubrió a su hijo dando violentos cabezazos a la superficie de la mesa. Entonces el padre le explicó el truco. El niño imitó el ejemplo que le dio su padre, aunque fuera de forma inocente. Los niños imitan lo que ven, sobre todo lo que hacen las personas con las que comparte su tiempo, sea bueno o malo. Lo imitan porque es su forma de aprender y relacionarse, ya que por imitación, crean empatía con los demás. Un bebé sonríe más fácilmente cuando ve a los demás que le sonríen. El estimulo reflejo que le viene es devolver la sonrisa.

     Nuestra forma de actuar ante las situaciones que nos plantea la vida son los ejemplos por los que se guiará el niño en cuanto se vea en una situación similar. A ese ejemplo le aplicará su experiencia, y el resultado es la forma en la que actuará el niño. La importancia de dar un ejemplo correcto y equilibrado a los hijos es de una gran relevancia. No se trata de dar lecciones o dar una conferencia, sino de madurar un modo de conducta.

     Porque los padres no sólo deben instaurar hábitos, sino también, modelos de vivir, de actuar y de convivir. No le sorprenda si un día, yendo en el coche con su hijo, un tipo se le pone por delante y le hace frenar bruscamente y se le escapa algún reproche, que este reproche se lo suelte a otros niños o a otro adulto.

     Quisiera dejar un enlace de un anuncio que he visto en internet que razona sobre este tema. Bajo el título de “Los niños ven, los niños hacen. Haz que tu influencia sea positiva”, este vídeo define perfectamente lo importante que es dar un ejemplo adecuado.

    

escrito por Administrador


One Response to “La importancia de dar ejemplo”

  1. 1. sergio ha comentado:

    Un gran artículo.

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