Este mes de junio, el Govern Balear ha aprobado la nueva Ley de Comercio que debía aprobar antes de diciembre de 2009, que supondrá la suspensión de la moratoria de grandes superficies comerciales en las islas. El vicepresidente de la Pimeef, Alfonso Rojo, nos cuenta las iniciativas que estan llevando, desde esta entidad, para proteger los comercios pitiusos de estas grandes superficies comerciales.
Alfonso Rojo es el vicepresidente de la Pequeña y Mediana empresa de Eivissa y Formentera, entidad desde la que estan trabajando para poner límites a la llegada de grandes superficies comerciales a las islas. Y es que, antes de diciembre de 2.009, el Govern Balear aprobará una nueva Ley de Comercio que supondrá la suspensión de la moratoria de las grandes superficies comerciales con el fín de adaptarse a la Directiva Bolkenstein, aprobada por el Parlamento Europeo a finales de 2.006.
“DEBEMOS ACARICIAR AL CLIENTE”
Desde hace 4 años, la PIMEEf lucha para limitar la normativa Bolkenstein. “La filosofía Bolkenstein está muy bien, permitiendo el libre comercio. Si existe libre circulación de personas en la Unión Europea, pues que haya también libertad de comercio”, señala Alfonso, quien es además, vicepresidente de la asociación de minoristas de la Pimeef. Ante la aplicación de la Directiva Bolkenstein en las Illes Balears, nos cuenta cómo afectará esta normativa al comercio y qué pasos se están dando desde la PIMEEF para proteger a la pequeña y mediana empresas.
- ¿En qué aspectos estais trabajando desde la PIMEEF para limitar, de alguna manera, el establecimiento masivo de superficies comerciales en Eivissa y Formentera?
- Nos hemos reunido con representantes del PP, de Esquerra Republicana y de Esquerra Unida para pedir unanimidad para adelantar la ley Balear de comercio a la Directiva Bolkenstein. Las primeras impresiones han sido muy positivas y esperamos, en breve, reunirnos con PSIB y UM. Precisamente, uno de los puntos importantes de la Ley Balear de Comercio es delimitar a partir de qué metraje se puede catalogar un negocio de gran superficie… La lucha que tenemos ahora mismo con Madrid es marcar los metros que deben tener estos establecimientos para que sean considerados grandes superficies comerciales. Madrid establece estos parámetros en 2.500 metros y todo negocio que no tenga estas dimensiones no se considera gran superficie, lo cual, para lo que es la realidad de las islas es una burrada, estamos peleando para que se nos reconozca el derecho insular a que se considere un establecimiento es una gran superficie comercial a partir de 400 metros en Eivissa y 200 en Formentera.
- Una vez se ponga en marcha esta normativa, ¿Cuáles serán los sectores comerciales que se pueden ver más afectados?
- Son muy diversos… Quizá se pueden ver afectadas las empresas textiles, cuando lleguen las grandes marcas. Aunque esto es una falacia porque la mayoría de ellas ya se han implantado en la isla, la única marca que no ha llegado es su buque insignia, pero el resto ya estan en Eivissa. Creemos que debe haber una reordenación del comercio, que debe modernizarse e ir mejorando cada día. El tipo de comercio que puede tener más problemas es aquel de ámbito familiar que no ha podido dar el cambio generacional a lo largo de los años. El comercio que ahora mismo existe, que ya está establecido y que se ha ido renovando, yo creo que no va a tener mayores problemas.
- ¿Existe el riesgo de que desaparezca el pequeño comercio en Eivissa ante la llegada de grandes superficies comerciales?
- No queremos ser pesimistas en eso, pero puede pasar. Si no conseguimos que el comercio sea urbano y si se trasladase todo el comercio al extrarradio, con grandes centros de alimentación, de ferretería, de textiles, esto llevaría a la desaparición del pequeño comercio en el interior de las ciudades. Pero precisamente, una de las propuestas de la Ley Balear de Comercio es que los ayuntamientos, que son los que tienen la potestad, prohíban que en suelo industrial se pueda hacer venta minorísta.
- ¿Cuáles son las medidas que se deben poner en marcha, desde los mismos comercios, para hacer frente a la competencia de las grandes superficies?
- Es muy complicado, porque las grandes superficies tiene una maquinaria publicitaria muy potente, el tipo de contratación es también muy diferente porque en los comercios tradicionales se trabaja con 3 ó 4 dependientes… Además, la capacidad de compra que tienen las grandes superficies es mucho mayor, así como la capacidad de rotación del producto, porque si no lo venden aquí lo pueden llevar a otro centro. Para el pequeño comercio es muy complicado competir con eso. Lo que sí debemos hacer es acariciar al cliente, darle cariño, que el cliente, cuando entre a la tienda se sienta atendido, una característica que no pueden ofrecer las grandes superficies. El pequeño comercio debe dar esa alternativa, saber si una prenda va a sentar bien, si un zapato va a hacer daño o no. En definitiva, que sea un profesional el que te esté atendiendo.
- ¿Qué sensación tienen los comerciantes de la isla ante la aplicación de la normativa Bolkenstein?
- El comerciante lo ve con mucha incertidumbre, con miedo porque llevamos mucho tiempo sufriendo, adaptándonos a los nuevos tiempos… Desde PIMEEF llevamos años luchando, reformamos toda la asociación y la separamos en dos asociaciones: mayoristas y minoristas. Además, con el tema de Bolkenstein llevamos cuatro años luchando, contactando con la administración para evitar que nos metan algún gol… La filosofía de Bolkenstein está muy bien, permitiendo el libre comercio. Si existe la libre circulación de personas en la Unión Europea, pues que haya también libertad de comercio, pero tolerar el “todo vale” sería una jungla.
- Desde el Consell Insular se han organizado jornadas sobre las consecuencias que tendrá la aplicación de la directiva Bolkenstein, ¿no?
- Desde el Consell se ha intentado informar sobre cual será la realidad, aunque es muy difícil de averiguar porque en definitiva, será el mercado el que marque esa realidad… Hay que hacer más campañas, el cliente debe entender que no queremos toda la tarta para nosotros y que el comercio de proximidad es una ventaja.
- Desde el punto de vista del consumidor, ¿Cómo puede afectar la implantación de la nueva ley?
- Si hay mucha oferta, evidentemente bajarán los precios, pero el pequeño comercio no podrá aguantar el tirón y muchos establecimientos se verán obligados a cerrar. Si los pequeños comercios cierran, los grandes se encontrarán solos en el mercado, y aumentarán los márgenes comerciales, de eso que no quepa ninguna duda, porque el lema de una empresa es ganar dinero.
Cortesía de Prensa Pitiusa
Más información en www.prensapitiusa.com




